La hermosa matemática del universo, benditos aquellos que supieron escuchar el idioma en que nos habla y entenderlo
Pobres los corazones de aquellos que desprecian la matemática, e ignoran la belleza que hay tras ella, tras ese lenguaje, escondiéndose en la falacia de que al entender al universo, pierde su belleza poética, ellos, no saben escucharlo, no entienden su poesía
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